Imprudente (Guillén de Castro, Weiss, Vila-Matas, Kapuscinski)
Hace falta ser muy imprudente, prácticamente un ignorante, para lanzarse a criticar u opinar sobre una obra de teatro, un libro o cualquiera otro de los eventos sobre los que vengo hablando. Es por eso que me acerco, ahora, con cierto temor al blog, recientemente he visto “El curioso impertinente” y poco puedo decir salvo que fue una gran representación, Natalia Menéndez y compañía llevan a escena un gran texto; mañana, sin ir más lejos, voy a ver "Marat-Sade" y, no me siento con el ánimo suficiente como para recomendarla, a pesar de que creo firmemente en la calidad de obra, teatro y compañía. Y así con, “La vida de los otros”; Mayol y sus correrías portuguesas (“El viaje vertical"), o “Viajes con Heródoto”, libro que, de verás, estoy disfrutando, en el que uno de los pasajes Kapuscinski, busca una continuación, una compañía cuando menos, entre su "Historia" y la suya propia y, así lo hace en diversos pasajes del libro. Yo, queriendo seguir esos mismos pasos, los encuentro pero en un extremo absurdo y pobre, lo que ya me dice mucho.
--
Acotación del siete de marzo del 2007
Sobre "Marat-Sade", después de verla, puedo decir que dudo, y mucho, tanto de aspectos cualitativos como cuantitativos de la propuesta de Animaliario, ver sino el artículo publicado con posterioridad en este mismo blog.
Sobre "El curioso impertinente", un clásico, me pregunto si se representa hoy tal como se hacía en su día, -por qué-, porque no puedo evitar cierto juicio crítico sobre la consistencia y calidad de algunos de los personajes así como de la trama. Entiendo la labor ejemplarizante, pero, para entendernos, alguna que otra obra me resulta infantil y, sino infantil, sí impostada o falseada, modulada, no es el caso de la obra de Guillén de Castro, que tiene, a mi modo de ver, momentos de una gran intensidad dramática. Por encima de lo cual afirmo deben mantenerse, representarse y estudiarse, como acervo cultural, como espejo de lo que somos. Máxime, y utilizando el pretexto de Kapuscinski, releyendo alguno de los fragmentos que ya hace Heródoto hará unos 2500 años.
