Dirección: José María Pou
Actores: José María Pou, Mercé Aránega, Alex García, Juanma Lara
Teatro Bellas Artes

Un texto excepcional, inteligente, que muestra a personajes extraordinarios en una situación inverosímil. Complejo, rico, y exigente, requiere de un trabajo actoral único, es un regalo para el público, al que sólo puede asistir uno en contadas ocasiones.

Cómo resumir la obra, todavía estoy embriagado por el texto, por los personajes, por la emoción. La obra es excepcional.

José María Pou, Martin, de manera inocente como si de un juego se tratara le adelanta a su mujer el objeto de sus cavilaciones... la cabra (Sylvia). Martin se muestra atónito, ausente, poco antes de la entrevista que tendrá lugar con un antiguo amigo, Ross. Ross, Juanma Lara, en calidad de mejor amigo se siente con la complicidad y la cercanía suficientes como para ejercer de confidente. Entre divertido e iluso consigue la confesión, lo que desencadena en primera instancia el espanto, las risas y reprobación de este. En segundo término la redacción de una carta dirigida a Stevie, su mujer, en la que, a grandes rasgos, relata lo sucedido así como su consternación.

Stevie, Mercé Aránega, -a la que tuve ocasión de ver el año pasado en “Largo viaje hacia la noche”, Teatro Abadía-, presenta, -sufre-, lo que, en primer término, piensa, no es sino una broma macabra, una situación cómica hasta que cobra visos de realidad, por que al igual que el público llega el momento en que se pregunta, “de qué me estoy riendo”. Pero él la ama, las ama, a ella, Stevie, a Sylvia, por su inocencia, por su pureza.

Martin, racional, ensimismado, ha de explicar un hecho para el que no tiene palabras, lo hará, a pesar de que eso la destruya, primero a ella, luego a él, Billy, Alex García. Para desaparecer de la escena con estas últimas palabras “lo que has roto no se puede reconstruir”.

Padre e hijo pasan por agredirse, enfrentarse... por encontrarse, finalmente, en un amor filial, “cómo voy a explicarles que mi padre está cavando un hoyo en el sótano, tan profundo que cabemos todos en él y del que no podemos salir... las personas a las que más quiero” (trascripción aproximada), que abre el camino a un amor sincero, a un entendimiento... ¡Ha sido algo accidental?

Ross, preocupado, crudo, autoritario, considera es su deber poner freno a esta relación “bestial”, por qué, “qué crees que harían los medios si te descubrieran”. Martin atónito responde, “Quieres decir que ese es el problema, que puedo cometer los hechos más atroces, abyectos, siempre y cuando no trascienda”. A lo que Ross replica, “Sí, lo que hagas con tu alma es cosa tuya”

Pero, dónde está Stevie...

El texto plantea una situación tan extraordinaria para llegar al absurdo de que todo aquello que, por cotidiano, es normal resulta aberrante. Por qué aceptamos, por abyecto que pueda resultar, un hecho convencional.