Afterplay de Brian Friel
Actores: Blanca Portillo y Helio Pedregal
Dirección: José Carlos Plaza
Teatro Español
Fue suficiente leer el artículo publicado por Rosana Torres en El País el pasado ocho de noviembre para saber que tenía que ir a verla. Reproduzco a continuación un fragmento del texto que, creo, puede ser indicativo. Dice así:
La actriz Blanca Portillo sostiene que tanto ella como Pedregal tuvieron claro que necesitaban a Plaza para poner en pie la obra: "Tenía que ser alguien que supiera diseccionar el mundo del actor", y añade Pedregal: "En este momento y en este país no había nadie con quien tirarse al abismo que no fuera él". El actor Helio Pedregal afirma que la obra le enganchó nada más leerla y lo que le ha terminado de abducir es que el montaje puede interesar mucho a los espectadores que no conocen a Chéjov ni su teatro: "Y para los demás Friel hace una magnífica propuesta, sin olvidar que el teatro sólo tiene sentido si aporta algo a la vida cotidiana. Mi personaje es un hombre que quiere vivir y que convierte su fracaso en un hecho vital porque demuestra que en la oscuridad también hay placer, porque forma parte de la vida y es terrible negarse a eso".
Friel junta a los personajes "en un imposible café y les hace caminar por sus recuerdos", señala la actriz, que tiene claro que en parte este texto es un Chéjov, aunque lo haya escrito un irlandés: "Aquí los personajes son también antihéroes y perdedores". Y añade Caño: "Y hay un punto de partida pirandelliano porque estamos antes dos personajes que van a la búsqueda del autor". Pedregal concluye: "Pero de lo que se va a hablar es de las familias y da lo mismo que éstas pertenezcan a las obras de Chéjov o al vecino de al lado".
Se encienden los focos y el público se ve inmerso bajo una luz velada, de foto antigua, de película muda. Dos personajes en escena, Sonia y Andrei. Ella, sentada, inclinada sobre los papeles en la mesa; él, de frac, pertrechado con el estuche de un violín y el tazón con la sopa. La ha reconocido, la nuca y su cabeza sobre los papeles son los de la mujer con quien mantuvo aquella conversación.
Se acerca con una familiaridad que extraña a Sonia. Quién es qué se acerca de ese modo, debe pensar. Cierto desconcierto y desconfianza les llevan a cruzar medias palabras que aclaren la situación.
Sí, caen en la cuenta, la otra noche, una noche, una, cordial, correcta y afable. La conversación tuvo lugar. Y, y...
El creciente deseo de ser escuchado, de ser tenido en cuenta agota la reticencia de una y otro. Por qué esa necesidad de volcarse el uno en el otro, de sincerarse, de hablar. Lo hicieron de los sabañones; de las calenturas -Ah, sí, ya recuerdo- dice ella; y usted dijo que el remedio... De hacerlo de si mismos, de aquellos a los que quieren... de la dignidad de los árboles dice ella; del director alemán de la orquesta, dice él; -y su hijo-pregunta. De tío Vania, que sabía no poder con la hacienda, dice ella; de sus hermanas, que siempre han estado, dice él.
Un texto, unos personajes cargados de sentido, de largas esperas, ella; de mentiras, de dignidad, él. ¿De amargura quizá...? de realidad; de silencio, magno, duro, tierno, contenido, sincero.
Sobrecogen los actores, el texto, la puesta en escena, la dirección y, una pregunta, por qué esa necesidad de vaciarse.



Jose Maria Cuenca dijo
Por favor, necesito el texto en español de la obra Afterplay de Brian Friel.
Es para una pesentación de teatro leído que haremos en beneficio de una entidad de bien público. Agradeceré a quien pueda enviármela. Cordialmente Jose Maria Cuenca
9 Abril 2007 | 05:24 AM