Libro publicado a título póstumo que completa el pensamiento de Cioran, resume a grandes rasgos la sinopsis del libro. Pero no estoy de acuerdo, su lectura me mostró a un “mentiroso”, por qué, no lleva su pensamiento hasta sus últimas consecuencias, de su lectura extraigo la imagen de una persona que, muy hábilmente, ha sido capaz de eludir los rigores de lo convencional pero que no ha llevado a la práctica su pensamiento. Esta idea es absolutamente imprudente y aventurada, por qué entonces. Tal vez tenga mucho que ver la manera en la que escribe, no tuve ocasión de verlo más mundano, sino santo y demiurgo.

Me quedo con el Cioran “verdadero”, si es que se puede decir así, el de “En las cimas de la desesperación”, “Ese maldito yo” o “Desgarradura”. El título “Conversaciones” no deja de presentar a un ciudadano de a pie con opiniones un tanto peculiares al que prácticamente puedo imaginar con una gabardina en el salón de un gran hotel, entrevistador y entrevistado, taza de té en mano. No encuentro en él al Cioran vitalista y cáustico que deja tan a flor de piel la existencia, exenta de adorno y superflua parafernalia.