No he abandonado, pero sé la respuesta y no la hay, al final de la búsqueda no hay nada. Saberlo me relaja. Es por eso que me conforta no tomar tierra, mantenerme etéreo, indefinido, contradictorio.
Has pensado, seguro lo has hecho, en esa embarazosa cuestión de lo inmaterial y lo corpóreo*. El alma, objeto de estudio a lo largo del tiempo**, ha tenido un sin fin de definiciones, de objetos, ¡de ubicaciones!. Hay un libro escrito en el sigo XVII, librito más bien, “Oculta filosofía” de Juan Eusebio Nieremberg, en el que se recoge la capacidad terapéutica de la música, así como su valor como medicina del alma, atractivo como es el tema lo es por una doble vertiente que se me antojó una vez leído. Llama poderosamente la atención como hacerse, aprehender, el conocimiento, -la escala humana-, y me explico; El texto me dio que pensar sobre los mecanismos o manera en que los hombres a lo largo del tiempo habían encontrado la manera de dar explicación a cada fenómeno en derredor, y donde no llegaba el conocimiento lo hacía la religión, -a dónde quiero llegar-. Acertado o no ese libro refleja una escala o medida humana del conocimiento, no es tanto un conocimiento tecnificado que llevara una vida conocer, que, aun por científico no te da un conocimiento más cierto de la verdad.
Jugando con estos conceptos y con una visión un tanto mitológica pensaba en la posibilidad de que el alma en algunos casos y sólo en algunas personas se encuentra fuera del cuerpo, es por eso que uno se ve en la necesidad de echarse al camino.
Es más desengaño, más descrédito, más decepción las que rezuman mis palabras que vértigo, que lo hay, por lo proximidad del vacío, por la limpieza que supone despojar de aderezos brutales la existencia.
Un abrazo, salud y vino
nacho
*embarazosa por incómoda, por forzada, por irreal
**http://www.filosofia.org/enc/ros/alma.htm

Sin comentarios...
El motivo y el interés es la búsqueda en sí, no el hallazgo.
¿Por qué, por qué el motivo y el interés es la búsqueda en sí?
LLega un momento en el que ya no se persigue un objetivo... sólos e camina hacia él. El encuentro del mismo pasa a segundo plano y sólo nos deleitamos con la búsqueda y el autoconocimiento.