no hay nada sobre lo que escribir

tajante; no hay nada,
éste, punto de partida, puede llevarnos a cualquier parte
parte; destino, fin, ninguno, propio, ajeno, tuyo,
si en la próxima línea no consigo retener tu atención no habrá lugar, y el que lo hiciera no implica que así fuera,
¿líneas alborotadas y superficiales que entrañan un sentido?
sentido; aspiración, etiqueta, estética

en tan sólo unas líneas hemos establecido tu y yo un marco, yo soy desordenado, aburrido, curioso, ingenuo, perezoso… tú, dímelo… no te quedes ahí, mirando… me he visto en esa misma situación, espectador ávido, somnoliento
me he visto; sandez
ninguno de los dos sabemos a donde puede conducirnos este “diálogo”
diálogo; punto de partida, pones al menos tanto como yo… cara de circunstancias, pero, respóndeme, por qué de entre todos los comentarios has escogido este,
por qué lo hago yo, intuimos que ha de haber algo detrás, provechoso tal vez,

delirante; confiamos en aquello que uno descubre por si mismo… es más válido que “el pais”, es parte de la experiencia, estética, elección

estoy en casa, dónde estás

por qué habría de querer captar la atención de nadie ¡no lo deseo en realidad? es un estímulo disfrazado, es mentira, la que llevo por semblante, juego de apariencias, de palabras vacías,
absurdo, enfermizo, efímero… como el vuelo de una mosca
mosca; a mis ojos
mosca y decisión, elección y sexo, sexo y alcohol, alcohol y moscas,
no necesito más,
quién necesita más que unos fragmentos con los que levantar una ilusión,
quién…, por favor, arranca las páginas sucesivas, vuelve a escribirlas y dámelas a leer… a comer,

hecho esto volveré a escribirlas, cambiará un punto y una coma, cambiará la luz con que las miro y… te las pediré otra vez, una y otra, hasta enloquecer

sentido, no puedo recordarlo, olvidé que era triste, olvide lo que escribir quería, dime , dime de que trataba, dime si reíste, lloraste… ¿nada?

las páginas negras, de los tachones, de los horrores